Las baratijas y copias baratas van dejando paso a los teléfonos de última generación, relojesy drones. La apertura económica de China lo convirtió en el país-fabrica del mundo. En esta segunda etapael objetivo es favorecer, sin perder de vista el saldo exterior, el consumo interno del país.
"Hace unos años identificábamos el producto chino como algo barato, de baja gama. Es un concepto que el consumidor está transformando poco a poco gracias a la modernización de China en sectores como la telefonía" sostiene José María Gimeno Borrás, portavoz de la Asociación General de Consumidores Tecnológicos de Sevilla. Los ejemplos de compañías chinas especializadas en productos tecnológicos o informáticos son cada vez más frecuentes. Algunas, como Huawei, han otorgado una especial importancia al mercado español y aspiran a liderarlo a corto plazo.
"Los chinos comenzaron a imitar la innovación norteamericana y japonesa en los años noventa mediante sistemas de 'copia y pega' hasta que lograron productos incluso con mejores prestaciones», sostiene Jose Feliu, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles. «A partir de ahí han comenzado a desarrollar su tecnología y en la actualidad están intentando trabajar con sus materias primas», añade. Si bien estos móviles u ordenadores tienen todavía se encuentran un escalón por debajo de sus competidores en determinadas prestaciones, en algunos aspectos podrían incluso haber tomado la delantera al resto del sector. Santacruz afirma que normalmente este tipo de compañías ofrecen una atención al cliente mucho más sencilla y «sin complicaciones», a diferencia de otras empresas tecnológicas.
En China se han desarrollado escuelas de negocios y de ingeniería, pero el país se tiene que adaptar al consumo occidental. Las propuestas se desarrollan y expanden, pero todavía resta conocer hasta qué punto rivalizarán con las marcas tradicionales de Europa y Estados Unidos.
La "fábrica del mundo" se moderniza. Del bazar pretende pasar a los locales sofisticados, de las marcas desconocidas a las firmas de renombre. Cada vez más consumidores, en todo le mundo, pierden el miedo a los productos chinos. Todavía existen dudas, en algunos casos, sobre si su modelo de crecimiento se basa en fijarse en exceso en marcas ya consolidada.
Dasy Gimeno

No hay comentarios.:
Publicar un comentario